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Pensamientos emprendedores

10 cambios en la gestión y la contratación

Estamos viviendo un período de transición en el mundo del trabajo, marcado por la llegada de la web 2.0 y los sistemas de información colaborativos. En consecuencia, las vías que se mencionan a continuación pueden resultarle útiles, ya sea para contratar o ser contratado, pero también para gestionar su carrera, su emprendimiento, imaginar nuevas soluciones para sus colegas o simplemente comprender el mundo que lo rodea.

Nota: Este capítulo, publicado inicialmente el 2 de febrero de 2012 y republicado en 2023, es el primero de una serie de curso sobre Gestión 2.0, cuyo resumen se puede encontrar aquí.

1. El empleo asalariado tiende a la colaboración

Anteriormente marcado por obediencia y la jerarquía vertical, la gestión tiende a avanzar hacia una forma de colaboración transversal donde el valor deseado es el valor agregado, habilidad, talento y experiencia, preferentemente sobre el presentismo. Avanzamos hacia la obligación de resultados, en detrimento de la obligación de medios.

A partir de entonces, se anima al empleado a tomar iniciativas, gestionar sus tareas, demostrar autonomía y asumir responsabilidades.

Por tanto, este tipo de gestión no es muy adecuado para perfiles que necesitan tener un camino estructurado a seguir: la creatividad, la imaginación y la autonomía son valores cada vez más buscados. Así lo demuestran las empresas basadas en Internet, que favorecen una organización extremadamente específica, marcada por una jerarquía muy corta y un número extraordinario de subordinados por directivo.

Las dos grandes ventajas de este tipo de organización son las siguientes:

La innovación puede venir de cualquier parte. La jerarquía no debe bloquear la creatividad, sino procesar todas las ideas que surgen de ella.
– Los clusters y grupos de trabajo permiten crear un inteligencia colectiva y compartida (lo que nos lleva a la nube y sincronización de datos almacenados).

2. Herramientas de uso personal que inspiran al mundo profesional

En el pasado, las herramientas profesionales disponibles en el mundo del trabajo se reinventaron posteriormente para usos personales, como el ordenador o la mensajería, por ejemplo. Hoy en día, la tendencia se ha invertido profundamente: las redes sociales centradas en el entretenimiento han inspirado, por ejemplo, las redes sociales empresariales. Las cuentas personales de Twitter y los perfiles de Facebook han empujado a las empresas a crear perfiles profesionales para la comunicación externa.

En definitiva, muchos conceptos inicialmente dirigidos a los consumidores son retomados por las empresas para uso interno o comunicacional. ¡Así que mantente alerta!

3. Se desmaterializan la organización, el almacenamiento y la contratación.

el ejemplo de reclutamiento por skype, mencionado por el fundador de la startup Trabajo4labs en la conferencia, muestra el camino hacia las empresas más grandes. La globalización, la distancia geográfica y el uso de Internet y los sistemas de información están llevando a las empresas internacionales a conectar mejor a sus empleados, estén donde estén en el planeta.

Yo también pienso en Escuelas que ahora enseñarán por vídeo., y que espero que permita proporcionar conocimientos a costes más bajos, en particular para aquellos cuyo acceso a ellos es difícil.

4. Cada vez más conceptos injertados

La web ha permitido a muchas empresas comenzar con un concepto ya existente y desarrollarlo. Del mismo modo que una calle comercial genera actividad porque en ella se ubican empresas complementarias o incluso competidoras, Internet permite crear centros desde conceptos complementarios entre sí.

Reclutamiento a través de Facebook, o incluso juegos en línea en Facebook o asociaciones con Spotify, sino también la explotación de CMS como WordPress o Prestashop con fines comerciales (mediante la venta de complementos, temas, consejos o simplemente mediante su uso), son ejemplos, entre otros, de estos llamados conceptos injertados.

En otras palabras, la creatividad requiere creatividad, y hay al menos tantos conceptos para crear como conceptos ya existentes, a partir de los cuales podemos existir y desarrollarnos.

5. El mundo del trabajo tiende a ser más flexible y más incierto

La contrapartida del primer punto mencionado, que se refería a la supresión de la disciplina en beneficio de la transversalidad, reside en una “aceptación” por parte de los empleados de una universo más incierto, y una adaptabilidad más marcado. En otras palabras, en un mundo donde todo avanza mucho más rápido, los empleados se enfrentan cada vez más a imprevistos (cambio de puesto, por ejemplo).

En consecuencia, el problema que plantea este tipo de gestión es que no se adapta en absoluto al Código del Trabajo francés, que propugna carreras largas, y al CDI como contrato tipo. Toda la dificultad será saber qué modo de gestión queremos para el futuro, entre carreras cambiantes, ricas pero inciertas, o tareas más rígidas pero empleos protegidos.

6. Parte de la información es menos valiosa que antes.

En un contexto de red social interna, foros de ayuda mutua en Internet y uso de código abierto, la colaboración ha permitido crear competitividad y actividad económica a partir del intercambio. El contrato implícito es el siguiente: ya sea internamente o en línea, compartimos nuestro conocimiento porque beneficia a todos, como la mano invisible de Adam Smith.

Consecuencia de este nuevo ecosistema: la información –o más bien cierta información– tiene menos valor que antes. Por tanto, es menos costoso para una empresa de consultoría y permite negociar un puesto inferior para un directivo que hasta ahora aportaba los conocimientos y la información que faltaban.

7. La función del directivo evoluciona hacia la de entrenador

Como consecuencia directa del punto 6 mencionado anteriormente, se está repensando el trabajo de gerente, para hacerlo evolucionar hacia el de consultor o entrenador. Tiene entonces una visión más amplia que antes, lo que le lleva a tender hacia un perfil deintraemprendedor. Por no hablar del futuro desarrollo de los formadores, que podrán ejercer su profesión online, como una especie de coach.

8. El anonimato prácticamente ya no existe

En el contexto de una búsqueda de empleo, la ley prohíbe al reclutador realizar investigaciones sobre los candidatos que se postulan consultando sus perfiles personales en redes como Facebook. En la práctica, nadie está allí para comprobar si se aplica la ley. Por lo tanto, es muy fácil para los reclutadores, y en general para cualquier persona, encontrar información sobre la vida privada de las personas buscando en Google sus nombres.

Los recientes deslices y juicios relacionados con este tema han llevado a los internautas a restringir aún más sus perfiles personales, pero ¿qué pasa con todos los rastros que quedan antes y que a veces son difíciles de eliminar?

Además, la política casi dictatorial de las redes sociales obliga a sus miembros a revelar públicamente su verdadera identidad, en detrimento del uso de seudónimos, para limitar el deslizamiento (y probablemente porque un nombre real se vende mejor...), lo que reduce aún más la frontera entre la vida privada y la vida profesional/pública.

9. Gestionar tu identidad digital se convierte en una auténtica obra de arte

A raíz del punto anterior, ahora se ha vuelto imprescindible monitorizar tus perfiles online. Atrás quedaron los días en los que completábamos un apodo y un correo electrónico para intercambiar en los foros. Hoy en día, nuestra reputación electrónica se gestiona como una pequeña empresa. La marca personal lleva a los internautas a completar cuidadosamente la información que desean compartir con el mundo, empezando por estudios, prácticas, habilidades, empleadores anteriores, gustos, etc.

LinkedIn y otras redes sociales llevan a algunas personas a gestionar su red y su imagen digital como un negocio real, integrando nociones de estrategia y comunicación para venderse.

10. Networking, siempre networking

Como consecuencia directa del punto anterior, la red y la influencia se han convertido en los nuevos valores que tienen peso. Mientras que antes la posesión de información constituía una gran ventaja competitiva (lo que nos llevó a la teoría de la agencia), hoy el número de seguidores, suscriptores, amigos, fans, etc.… constituyen un nuevo valor en términos de credibilidad y peso. Mundo extraño, ¿no?

Conclusión

Está claro que algunos de los puntos planteados plantean interrogantes problemas morales y ética sobre lo que queremos hacer con la sociedad del mañana. De hecho, el derecho al secreto es visiblemente despreciado, lo que puede llevarnos a preguntarnos si no estamos tendiendo hacia una “Sentimiento de omnisciencia invisible” similar al del panóptico. Estilo Michel Foucault.

Además, construir credibilidad profesional únicamente a partir del número de “seguidores” puede constituir una desviación en muchos niveles; ya hemos visto a gurús mal intencionados tener hordas de gente “fiel” bajo sus alas.

Sin embargo, aún debemos reconocer la existencia de estas mutaciones, que es el objetivo de este artículo, para aprender a gestionarlas con compostura e inteligencia.

Capítulo 2: Las 10 preguntas que debes hacerte para desarrollar tu estrategia digital »

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